César On Board


Puntualidad británica en la salida, suena la bocina y la gente arranca con el cuchillo entre los dientes, primer tramo de carretera por el pueblo en ascenso a fuego, seguimos la estela del gran pelotón hasta adentrarnos en la dehesa, ahí comienza a distanciarse la cabeza. El ritmo es infernal y hay muchos kilómetros por delante, bajamos el pistón y se forman grupos, 50 unidades rodando en grupos próximos. Continuos adelantamientos, se rueda rápido a pesar del barro y los charcos, comienzan las callejas estrechas y con ellas alguna que otra caída, entre ellos Kiko que atropella literalmente a un Junior que había caído justo delante atravesando su bici en el camino, yo los esquivo por milímetros. 


Durante los primeros 18 kilómetros Kiko y yo vamos juntos, llegamos a Pozuelo y un par de kilómetros después comenzamos a subir. Subida dura con piedras sueltas, hay que tirar de técnica. Yo voy bien, me coloco delante y tiro del grupo, pasada la zona más difícil continuamos ascendiendo por pista ancha y el grupo se rompe, sigo en cabeza y dejo de ver a Kiko, tras bajar un par de cortados llegamos al repechón más duro, todos los que veo van a patita, hay más de 20, pero yo decido intentarlo, meto todo el desarrollo y voy subiendo pero a los pocos metros chupado de cadena y doy con los tocinos en el suelo...toca subir andando. 


Pasado el tramo más duro alcanzamos la zona de apoyo técnico y punto de control donde espera mi primo bajo la lluvia, un crack!, cambio mi bote de isotónico y me dice que los primeros han pasado 17 minutos antes que yo, me sube la moral y meto piñón para intentar soltarme y cambiar de grupo. Vuelvo a rodar fuerte durante varios kilómetros, el terreno es favorable y consigo alcanzar a Ángel, me quedo extrañado al verlo y me dice que va sin frenos, imposible continuar así tiene decidido abandonar, aún así intenta echarme un cable y se pone a tirar...pero le pega duro y yo había desgastado mucho para alcanzar ese grupo, le dejo ir y vuelvo a poner mi ritmo, el objetivo era llegar entero al kilómetro 60 para poder afrontar con garantías un tramo final lleno de trampas. En la siguiente bajada rápida voy como loco, no veo nada con la lluvia y el barro me ciega los ojos, vuelvo a pasar al míster y unos cuantos más para quedarme en solitario durante varios kilómetros. Consigo mi objetivo y enfilo los últimos 30 kilómetros con buenas sensaciones. Todo iba bien hasta que comenzaron las interminables zonas de barro pegajoso donde la bici iba practicamente clavada  y el pedaleo se hacía el triple de difícil. Estos kilómetros hicieron mella en unas piernas que ya iban más que castigadas, para más inri rodaba en solitario y no podía quejarme a nadie, el remate llegó cuando alcancé un pueblo donde vi el cartel de 20km a meta...yo contaba que quedaban 15...suerte que me pilló un máster 30 y pudimos rodar juntos durante muchos kilómetros, hasta que oí una voz que me era familiar, ehhhh, ehhhh...miré atrás y no acertaba a conocer al susodicho pues su cara, cuerpo y bike totalmente cubiertos de barro lo impedían, en pocos segundos lo tenía a mi lado...era Manuel, el ave Fenix resurgió de sus cenizas, venía eufórico, yo me quedé totalmente sorprendido al verlo, sin tiempo para asimilarlo comenzó a tirar de mí, me llevaba con el gancho, era el kilómetro 86 y yo ya solo pensaba en llegar a meta...pero no tan rápido. Después de calentarnos un poco y pasar un montón de cicloturistas, llegamos a la conclusión de que no merecía la pena arriesgar una caída o una avería con la meta tan cerca, bajamos la marcha y fuimos quemando los últimos kilómetros a una velocidad moderada.         - Vamos chavales que quedan cinco-, nos dicen desde la organización....pero que cinco, no se acababan nunca, pasos supermegahiper embarrados, un repechón de 20 metros donde había que resoplar de lo lindo...Allí se baja to kiski, yo subo sin problema, la cadena me respeta (otra satisfacción más). Para rematar la faena pequeño circuito por unos bancales de olivos acto seguido a cruzar un río, imposible... a patita, los cambios de nivel son muy empinados y están tremendamente embarrados. Encaramos las últimas callejas y por fin alcanzamos la carretera, giro a derecha y Manuel que quiere seguir adelante choca conmigo estando a punto de pegar el ostiazo de la mañana a tan solo 100 metros del arco de meta, por suerte mantuve el equilibrio y pudimos entrar a meta abrazados. Terminamos juntos una hazaña impensable para nosotros hace tan solo unos meses. Kiko entró en meta con poco más de un minuto de diferencia completando así un pleno MTBIKERS en una de las maratones más duras que se recuerdan.


¡¡¡SOMOS FINISHERS!!!

Desde aquí quiero dar las gracias a Ángel Denche por toda la información, consejos e indicaciones que me dió para afrontar una prueba de estas características. Comer, comer y comer...beber, beber y beber, estás palabras se grabaron a fuego en mi cabeza y fueron aplicadas al pie de la letra, haciendo que mi cuerpo aguantara el chaparrón con garantías. El análisis previo de como podría ser la carrera también fue vital para el buen desarrollo de la misma.

El final pudo no ser tan feliz... después de una merecida ducha de agua caliente, un buen plato de lasaña y unas pechuguitas de pollo gentileza de mis tíos (mil gracias), algo no iba bien. Me picaba mucho el ojo izquierdo, visión borrosa y escozor, Manuel tenía una sensación parecida, y en el mismo ojo, así que decidimos ir al centro médico. Allí nos limpiaron bien, nos echaron contraste (visión amarilla) y nos exploraron, yo tenía la córnea llena de heriditas provocadas por la arenilla y Manuel tenía una pequeña raja en la córnea porque su lentilla protegía el resto, ambos salimos como dos piratas de parche blanco y emprendimos la vuelta a casa. Pero podéis quedar todos tranquilos hoy lunes, gracias al buen trato de los sanitarios todo ha vuelto a la normalidad.

2 comentarios:

  1. Me alegra mucho que te divirtieras y sufrieras a gusto. Hiciste un carrerón, poco a poco perdiendo miedos y ganando confianza. Aún te esperas buenas aventuras por vivir esta temporada y cada vez estarás más cerca de los de delante.

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  2. Eso espero! Y estaré encantado de compartir vivencias y parrilla contigo. Toca darle duro!

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